SUPERÁNDOME DÍA A DÍA

Me siento bien, pienso, recuerdo, todo lo que he vivido desde hace tiempo atrás hasta ahora. Cómo ha cambiado todo para bien, hace unos meses no tenía vida, literalmente, me quedé en la calle, sin techo, sin familia, nsin amigos, nada. A veces, sin hasta un plato de algo caliente en un día frío, y lo peor de toda esta situación fue que me quede sin la poca salud y poca movilidad que me quedaba. Y sin poder comprar las medicinas, quedé postrada en una tienda de campaña, sin movilidad, sin ilusión, sin ganas de vivir, sin nada. Me sentía como un perro triste y solo, sin nada más que hacer que vigilar su caseta, mientras » el amo» sale a buscarse la vida y el sustento. Me sentía inútil y dependiente.

Hasta que el CAI me acogió en su centro de acogida y fue lo mejor que pudo ocurrirme, Dios tuvo una gran misericordia conmigo. Los primeros días me sentía desorientada y fuera de lugar, pero, al poco tiempo y con ayuda de muy buenos profesionales, empecé a resurgir como el ave fénix, comencé a quererme a mí misma, a sentir » yo sí puedo, yo sí quiero», a recuperar mi vida y a recuperar mi movilidad corporal y social, a ser menos dependiente y sí más independiente, a no sentirme inútil. Gracias a todos los talleres que el CAI proporciona, me siento más útil que nunca.

Estoy viviendo a tope y cada día como si fuera el último, superándome más y mejor día a día. Superando miedos, superando tristezas, superando todo como buena guerrera de Dios y de la vida que soy jejejjeje.

Y aunque todavía mi proceso no ha terminado, esta es para mí sin duda la mayor prueba y la mayor historia de superación que he vivido y estoy viviendo y sé que saldré ilesa y victoriosa de toda esta situación.

CONFÍA Y NUNCA DEJES DE APRENDER, TU FUTURO SERÁ CRECER

Gypsy woman

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