Hoja de ruta para la atención a personas sin hogar en el contexto de transición a una nueva normalidad

El objetivo de este escrito es servir de guía a entidades, administraciones y agentes que trabajan en la atención a personas sin hogar en la ciudad de Alicante en vistas a realizar un trabajo coordinado de atención en el contexto de la pandemia del COVID y en particular en esto que se viene llamando “transición hacia una nueva normalidad”.

Si bien se marcan objetivos ineludiblemente comunes el documento respeta la autonomía de las diversas instituciones en la concreción de los mismos. Se hace desde el convencimiento de que la alternativa a «que este virus lo paramos juntos» no es «pararlo por separado» sino, simplemente, que cause estragos (quizás sanitarios y sin duda sociales) en la ya precaria situación de las personas sin hogar.

Este es un documento de trabajo que, ya desde su origen, nace con carácter de borrador en revisión continuada atento al desarrollo del contexto legislativo, sanitario y social a lo largo de las próximas semanas.

En este trabajo se realiza una valoración de la situación de la exclusión residencial en la ciudad de Alicante en el momento de inicio de la desescalada, las etapas que hay que recorrer durante esta fase de transición y las líneas de trabajo que deben implementarse tanto en los centros residenciales como en los dispositivos de atención en calle durante este tiempo.

En la formulación de las líneas de trabajo hay un principio básico: tenemos que trabajar unidos (y tendremos que trabajar mucho) desde nuestro entorno más inmediato, con una visión de conjunto y el conocimiento acumulado sobre la exclusión residencial y sus dinámicas.

No podemos confundir los recursos residenciales para personas sin hogar con centros tercera edad, porque ni lo son ni separecen; no podemos pensar que las decisiones que se toman en cada recurso no repercuten en la dinámica global del resto, ni que podemos resolver los problemas que se nos van a presentar sin un esfuerzo de coordinación; no podemos perder de vista que el riesgo no es que haya contagios (esto hasta cierto punto puede ser inevitable) sino que estos contagios se den de forma simultánea y no sean atendidos convenientemente; no podemos relajarnos en las medidas de seguridad básicas; no podemos infantilizar a las personas atendidas como simples beneficiarios de servicios en lugar de tratarlos como ciudadanos sujetos de derechos y responsabilidades; no podemos dejar que el bosque colectivo nos impida reconocer cada historia en su individualidad ni que cada caso particular nos impida entender la dinámica de conjunto; no podemos actuar como si la exclusión residencial fuera un fenómeno estático… no podemos, no debemos, no vamos a hacerlo así.

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