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Dos noticias para ponerse a pensar…

Fuente: Juanma Agullés. Sociólogo y educador en el CAI-Alicante.

LA PRIMERA NOTICIA: (publicada en el mundo el 17/09/2015) sobre la propuesta de un arquitecto para la ciudad de Londres de hacer “chabolas en altura” adosadas a las fachadas de los edificios para que los “sin techo” duerman seguros.

CasasLapaCasas ‘lapa’ para los sin techo

Cada año 6.500 personas duermen a la intemperie en las calles de Londres, 750 diarias. Una situación que desde 2010 se ha incrementado en un 77%, según el arquitecto James Furzer, (Leer más…)

 

LA SEGUNDA  es del año pasado (El economista.es 9/4/2014), sobre cómo el crecimiento de la ciudad inglesa ha generado miles de  apartamentos vacíos que compran inversores para cerrarlos inmediatamente, a la espera de poder recuperar, multiplicada, su inversión.

BurbujaLondres

Londres se está convirtiendo en una ciudad fantasma. La otra cara de la burbuja inmobiliaria.

Los inversores extranjeros que compran apartamentos en Londres y los dejan vacíos están causando un problema en la ciudad. El apetito inversor por la city está provocando que los precios suban y que sea demasiado caro alquilar una vivienda para las personas que se trasladan a la capital a trabajar, según los expertos (Leer más)

 

… “Is the end of the world as we know it”, (es el final del mundo tal y como lo conocemos) que cantaban R.E.M.

Peligro, estafas…

imagesJ.M.

Aprovecho este espacio para dar a conocer mi experiencia dentro de mi proceso de búsqueda de empleo y evitar así que  le pase a otra gente.

Me ofrecieron una plaza de trabajo en Camerún. En principio todo bien, un buen sueldo, posibilidad laboral, incluye alojamiento, todo perfecto. En el momento de sacar los pasajes, que en principio iba a pagar la empresa, me piden dinero “para las tasas de embarcamiento”… allí se estropea todo y se descubre que es una estafa.

Resulta vergonzoso que haya gente que trate de aprovecharse así, precisamente de aquellos que estamos dispuestos a ir en cualquier sitio para conseguir un trabajo que nos permita vivir dignamente.

La voz del mendigo

Mario. Alicante 7 de abril de 2015

Castillo AlicanteTras muchos años viviendo una vida cómoda, paseando y mirando los distintos mendigos que solían pedir en las calles, a los cuales veía como lo más bajo que una persona puede llegar a caer, por causas en parte provocadas por mí, en parte por los políticos y su incompetencia para evitar una crisis que se veía venir e hiciera estragos en la sociedad. Mi falta de previsión provocó que lo que yo mismo veía como “estorbos” de la sociedad, me viera yo mismo convertido en un “estorbo”.

Primero me vi en la calle, no mendigaba, solo cogía colillas del suelo y ceniceros para poder fumar, iba a las iglesias con Cáritas a por comida y con eso, iba sobreviviendo. Pero con el tiempo sí cai en la mendicidad, sentado en la calle con un cartel y avergonzado pedía dinero o comida a la gente que paseaba o iba de compras.

Allí me di cuenta de mi actitud anterior, cuando me iba bien, miraba a los mendigos y los catalogaba o pasaba por su lado sin mirarlos, como si fueran invisibles. Ahora soy yo el que necesita esa ayuda que mucha gente me niega, gente que me mira y piensa como pensaba yo: “tú te lo has buscado”, “si no te drogases o bebieses no te verías en la calle”, etc.

La gente te ve y te ignora, te catalogan y juzgan sin conocer la realidad. La diferencia entre el euro que me das y el que me niegas, es que, si no me lo das, tú te tomas un cafe y yo no como o ceno.

Cuando estoy en la puerta del supermercado y veo como la gente me mira, me ignora o pasa de largo, ni siquiera siento odio ni desprecio, sus razones tendran para actuar así. Solo puedo estar agradecido a aquellos que tienen buen corazón y comparten un poco de lo que tienen para que yo pueda comer, cenar, fumar o tomarme algun café. Y para aquellos que solo comparten miradas, ignorancia o desprecio hacia los mendigos, decirles y desearles que no se vean el día de mañana en mi situación.

No es más feliz el que más tiene si no el que menos necesita, y a pesar de no tener nada soy feliz, porque necesito lo mínimo y nada más.