La pobreza no se hereda, se genera

Salvador Silva.  ACOMAR

CapturaPantalla001Cuando dialogamos con las personas que atendemos y servimos, diariamente desde el voluntariado, en ACOMAR, interesándonos por saber la raíz o raíces que la tienen atada a su situación de pobreza, para entre todos comenzar a ir eliminando poco a poco, esa situación, y que vaya la persona consiguiendo su libertad; llegamos a la conclusión de que muchos casos, muchas situaciones se podían haber solucionado y serían muchas menos las personas que estarían enraizadas en el inmenso campo de la pobreza. Pero, en su momento, no encontraron ni una mano, ni un corazón amigos que le hubieran ayudado en aquellas situaciones, desesperadas, de carencias.

Aquel desamparo le llevó a hundirse en el campo de la pobreza y como no había quien le cubriera no solamente su necesidad sino que también le llevara la alegría y la esperanza a su YO, que estaba completamente roto, echó raíces y allí se quedó. Naturalmente mientras más tiempo pasaba más profundas eran aquellas raíces. ¡Qué pena!.

Este campo es inmenso. Algún día hablaré de él. Está en nuestra sociedad, en nuestro mundo civilizado y también a la vuelta de la esquina. Está lleno de personas como tú y yo: jóvenes, mayores y niños. Unas incipientes, otras habituales y otras crónicas. Están a la espera, a la espera de que alguien se acuerde de ellas. No tienen a dónde ni a quién acogerse, para algo tan simple como escuchar y escuchar a la persona. La importancia de la escucha y también el diálogo. Todo el tiempo que necesite la persona.

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